sábado, 2 de julio de 2011

Discurso de presentación del libro De Papel o de Madera

ENTRE LA TIRANÍA Y LA FELICIDAD
                                   Por: William Smith
     Escribimos por que hay en nuestros dominios internos una necesid de urgencia que se parece más a la angustia, que a un placer humano de este u otros mundos. Por que como los fantasmas, los poemas, los cuentos, los relatos, los artículos, los ensayos, aparecen a cualquier hora y en cualquier lugar, y nos reclaman hacerlos tangibles en una realidad que es propia e íntima y que más pronto que tarde ha de pasar a ser colectiva y pública. Porque como los súbditos de un rey antiguo, hemos de levantar enormes e innumerables castillo de palabras que se han de convertir muy rápido en historias que nos dejarán descansar sólo después de haberlas entregado a nuestros posibles lectores. Y es que la literatura tiene, precisamente, esa naturaleza autoritaria, despótica, absolutamente imperiosa, haciendo de los escritores los seres más subyugados de la tierra, los entes más sometidos de entre todos los entes que pueblan la humanidad. Por eso tenemos, debemos, despóticamente también, que publicar. Por que sólo así nos vemos, nos sentimos, libertados, excusados, redimidos, de ese absolutismo voluntario que es la literatura. Por eso, a aquella angustia, a aquellos fantasmas, a todos aquellos castillos de cientos y miles de palabras, los convertimos, los cristianizamos, en libros. Por eso, amigos y amigas, los escritores tenemos que publicar: para despojarnos de la servil condición a que nos somete la poesía, la literatura. Sólo de esta manera, es decir, entregando a las gentes nuestras obras, nos hacemos libres y capaces de seguir en la vida sin culpas, sin rencores, sin conflictos para poder entender la posibilidad de la existencia de la felicidad. Por que la literatura, también, posee ese grande encantamiento que únicamente puede ser comprendido a través del acto o el hecho creador, que nos ofrece el estado mayor de toda condición humana y sobrehumana: el sentir el estupendo prodigio de la realización y la placidez intelectual.

     Es por eso, y no por cualquier otra razón que hoy, en esta noche, les presento mi De papel o de madera, una obra que reúne -creo yo- todo lo posiblemente rescatable de esta tiranía y felicidad en las que durante poco más de 25 años he lidiado en contra y a favor de la literatura. Sólo para honrar a ésta y para reivindicar mi propia condición de escritor. Por su parte, esta obra contiene 7 poemarios: Esotra Guerra, Libro del mismo amor, Poemográficos y Otros poemas, que hacia el año 1997 reuní y publique con el título general de Libre invención; De una nueva estación y otros poemas de amor, Reencuentro y otros motivos de amor, que son inéditos hasta antes de esta publicación; El parque está lleno de fantasmas y otros poemas, que ya fue publicado en el 2004; asimismo tres cuentos cortos y un relato más o menos largo con los cuales participé en algunos concursos y que benévolamente fueron acogidos y premiados; 35 artículos periodísticos y 5 ensayos que son las consideraciones críticas de obras de poetas, escritores, compositores y otros artistas coleccionadas bajo el título de De papel o de madera; y finalmente una pequeña obra de teatro titulada Para qué la navidad, por la cual guardo un cariño especial por tener ésta una temática que va muy de acuerdo con mi expresa fe cristiana.

     Finalmente, ¿Por qué De papel o de madera? Simbólicamente el papel representa a la poesía, y la madera a los otros géneros retóricos que se abordan en esta obra general. Significa la relación misma que he venido sosteniendo, a través de los años, con las desiguales formas de crear, de escribir, y que muestra de muchos modos aquel estar conviviendo con diferentes entidades, las mismas que, paradójicamente, se juntan en una única pasión: la literatura. Allí está, constituyó por muchos años el voluntario encierro, el servil apego intencional al despotismo de la literatura, y ahora en las manos de vosotros la singular liberación de la independencia que, sin ninguna duda, pronto volverá a su eterno círculo vicioso del volver a volver. Muchas gracias. 

Ferreñafe 25 de junio de 2011


AHI ESTÁ LA LUNA PERO NO LA MIRES
(Antipoética de la luna)

Ahí esta la luna
pero no la mires.

El último romántico
fue un marinero inglés viejo y barbado
inflado de pasión y navegando insomne
entre los vestigios de un naufragio
               gradual.

Ahí está la luna
pero no seas reverente.

Es difícil ante un torso desnudo
y equilátero como es
pero no por eso puedes alargarle.
Voltearías a mirar y si lo haces
ya no tendrás más tiempo para aprender:
el meneo infinito de las aguas
el lumbre del sol en días de verano
y para siempre serías sumiso y sensible
               como una mariposa ebria.

Ahí está la luna
pero no seas reincidente.

Has de saber ante todo
que más vale un astronauta músico
que cien poetas oscuros
y que la poesía solo conduce


a desconfiar de los caminos, de las playas
de los autos estacionados en los parques
y nada es más peligro que mojarse
bajo la lluvia o detenerse
frente a una mujer nos mira desde
               la esquina, ya lo sabes.

Ahí pues está la luna
pero no la mires.

Te volverías un danzante
como los ciegos ilusionistas
a la entrada de un convento, y tú
 ya no eres más un ciego.
Hoy miras al norte y al sur
al este y al oeste de esta ciudad
consumidas en las llamas de un fuego fatuo
                que nunca conocimos.  

Ahí pues está la luna
pero no la mires.     

Posa sobre ti como una mujer
pero se incrédulo.
Puede pasar que después de esta noche
ya no seas el mismo y después de beber
te tires a los burdeles
como un inmigrante
a decir tonadas que ya nadie
gusta recordar y cada vez
son menos necesarias
y olvidables
como un indumento
              inútil.

Ahí pues está la luna
pero no la mires, ni reverencies
ni reincidas y se incrédulo
              ya lo sabes.

Y recuerda por siempre
que más vale un astronauta músico
que cien poetas oscuros
y que la poesía en un follaje:
con sus ramas prendamos una hoguera.

De: Libre invención (1990)


INÚTIL VECINO DE LA CIUDAD

                                                         Solitarios son los actos del poeta
                                                                      como aquellos del amor y de la muerte.
                                                                                 Luis Hernández, Vox Horrísona.


Todos alguna vez abrimos una puerta
que puede ser una campana.
como ciegos tanteamos en la oscuridad
                de las imágenes.

A veces
                sólo a veces
escribimos un poema memorable
larga canción como una danza guerrera.

Un buen día llegamos al mar
                o a una isla.
Allí descubrimos que la poesía es un velero azul
Y que el tiempo lo vuelve de papel
                o de madera.

Papel y madera sobre las aguas infinitas.
Inútil es la sustancia humana parta todo eso.

Es allí donde no llegan los aeróstatos
donde pastan peces y se entrecruzan
               vírgenes y malhechores
donde se escucha la voz de una flor
(metalenguaje de la vida y la muerte)

Es allí donde miro
               (con solvencia)
Una estrella apagada en el firmamento
               constelado.

Inútil, no lo entendería.
El vecino de la ciudad no lo llega a entender.

De: Esotra Guerra (1993)


EL MISMO AMOR

El mismo grito
que irrumpe la noche
tercia nuestros cuerpos dormidos
pero no sólo es el grito
                      también la vida.

La misma vida
que fusiona la noche
entrama nuestros cuerpos prorrogables
pero no sólo es la vida
                      también el frío.

 El mismo frío
que lapida la noche
define nuestros cuerpos petrificándolos



pero no sólo es el frío
                      también el viento.

El mismo viento
que asalta a la noche
tira nuestros cuerpos indecibles


pero no sólo es el viento
                     también el tiempo.

El mismo tiempo
que gasta a la noche
olvida nuestros cuerpos indomables
pero no sólo es el tiempo
                      también el amor.

El mismo amor
que obstruye a la noche
falsea nuestros cuerpos displicentes
pero no sólo es el amor
                     también el vacío.

El mismo vacío
en que cae la noche
destina nuestros cuerpos impidiéndonos
pero no sólo es el vacío
                    también la muerte.

La misma muerte
que detiene a la noche.

De: Libro del mismo amor (1996)


QUÉDATE

Quédate con tus 23 y no vayas a dejar de caminar por la calle
con tu gorra de aviador y tus zapatillas de muchacho.
Entra en la cafetería y espera que alguien te hable de la noche, del mar o de cualquier otra cosa,
es mejor que permanecer en casa controlándote el periodo, el acné, el clima de la mañana
que ha de humedecer muy temprano tu acera, tu jardín, tu loco corazón insurrecto.
No dejes nunca de pensar en ti como en una ciudad o como en un velero de aguas recónditas,
y en mí como a un inmigrante sin hotel o como un marinero sin puerto a punto de varar.
Haz de cuenta que no es el tiempo lo que avanza o se detiene, sino el río, el amor,
el soplo de un beso sobre tus ojos entrecerrados.
Y no te alejes demasiado del estanque de aguas dormidas que es mi deseo.
Ni de mi silencio de pájaro. Ni de tu forma de descubrirte feliz como una marmota en febrero.
No te asustes por que llamo siempre a tu puerta como un ciego,
no siempre el pan y el vino que recibo es vasto para mi avidez de escribiente.
Quédate con tus manías de puritana mayor que no consiente faltar a misa y al confesonario,
pero sigue inclinando tu balanza a la aventura de tu amor en timo.
Duérmete en mi pecho y despierta entre mis manos que han viajado toda la noche
las montañas de tu cuerpo sin límites.
Quédate con tu pelo de viajera a la ventanilla y con tus labios de pájaro frutero:
llama mi nombre por la carretera en verano, pica la manzana de mi corazón dormido.
Y no te conformes con pasar por mis libros, entra en sus poemas
y nómbralos como los reyes lo hacían con sus árboles y sus cisnes, con sus esclavos y comarcas.
Ofrécete a la tarde y a las alas de la tarde
y ensaya volar otras azoteas fuera del territorio de tu deseo heterosexual,
pero no sueltes mi mano para salvarme de la rutina de la noche sin alas.
Quédate para siempre con tu edad de célibe y no dejes de imitar a Elena de Káprica
con sus minifaldas de popelina pedaleando a todo aire su bicicleta rosa.
Haz de cuenta que no es el azar el que entra o sale, sino la playa, el amor,
el vuelo de un palabra muy cerca a tu oído en sosiego.
No devuelvas a la felicidad tu alegría de petirrojo ni al sol tu lumbre de estrella titilante.
Quédate con tu concepto nihilista del matrimonio
y con tu noción entusiasta de la salvación de las almas.
Anda siempre como Urco silbando por plazas y parques una balada de figuras.
Y no pierdas nunca tu voz de gaita. Ni tu lengua de durazno.
 Ni tus ojos de voyeur. Ni tus caderas de potra.
Y sobre todo no renuncies jamás a tu amor en ejercicio de su propia libertad.
Y no abdiques a tu risa y ternura.
Y no dimitas a tu peso y medida.
Haz de cuenta que no es la muerte la que asecha y desiste, sino la luna, el amor,
el roce de unos dedos sobre tus pezones crispados.
No te vuelvas actriz de otras vidas.
No te hagas intérprete de otras canciones.
No te mires reflejada en otros espejos.
No te cuides de no tener prole y pecados como se tiene bragas o recuerdos.
No te finjas adulta, puntual, inequívoca, temporal.
Quédate con tus 23. Quédate como ahora.
Pequeña como una cereza.
Dócil como un pañuelo.
Limpia como la lluvia.
Secreta como una plegaria.
Sin miedo como la noche.
Desnuda como el vacío.
Así como ahora. Así, ahora que yo, viejo,
me principio -me regreso-
a enamorar.

De: El tiempo sobre la palabra (2010)

lunes, 20 de junio de 2011

Décimas a un Amor Ingrato

No se en  que momento
y por qué  empecé a quererte
sólo a mi lado tenerte
era mi afán y tormento
tal vez tu  mirada angelical  
transparente y  jovial
cautivó mi corazón  
e inundó mi razón 
tu perseverancia y afecto
me hicieron verte perfecto.


Pensé  me amabas con ansias
me lo reveló tu constancia
te  ofrecí  un cariño inmenso
puro , único e  intenso
recién tuve por certero
que el amor  verdadero
incondicional y  sin medida .
se vive  una vez en la vida
aunque traiga sufrimiento
amargura  y descontento.



Tu liviandad e insensatez  
echaron  a perder este  amor
causándome gran dolor,
para sobrevivir este revés  
te inmortalice en mi memoria
te forjé en mi propia historia
te guardé en  mi corazón
como una ensoñación
en el tiempo suspendido
protegido del olvido.

Con el paso de los años
nos volvimos a encontrar
que tonta  fui al pensar
que eras el mismo   de antaño
ahora eras   hombre de mundo
descendiste a lo  profundo
conquistador y aventurero
corazón y  alma de acero
enlodado de  hipocresía
mixtura  de maldad y  falsía.
Por Matilde Mesones Montaño

sábado, 18 de junio de 2011

Homenaje al Padre Ferreñafano

            Papá
Con la inmensa alegría
pleno de felicidad
muy respetado papá
te saludo en éste día,
eres amor, eres guía,
el custodio del hogar
el hombre que sabe amar
a los hijos a la esposa
persona tan generosa
muy digna de valorar.

Mi padre es don Miguel Ferré Seminario
modesto trabajador
nos cultiva con amor
y mi madre Elizabeth
engalanado de fe,
hoy me siento agradecido
y te digo complacido
que alabo tu gran virtud
por eso mi gratitud
a mi padre tan querido.

Y por esa gran virtud
de honorable ciudadano
levanto mi franca mano
con amor a plenitud,
bendecido seas tú
vive siempre enaltecido
padre sufres y has sufrido
custodiando nuestro hogar
nada nos puede faltar
jamás nos das el olvido.

tu vida tan ejemplar
es digna de admiración
en esta gran reunión
te quiero felicitar,
eres dicha del hogar
muy digno y reconocido
con sacrificio has cumplido
el gran mandato de Dios
siempre escucharás la voz
de éste hijo agradecido.

Cristiam Ferré Guillermo
un hijo sentimental
te saluda en tu natal
henchido de amor y fe,
feliz corresponderá
a tu entrega, a tu quebranto
estudiando con encanto
buscaré el mejor matiz
para que sea felñiz
por tus hijos que amas tanto.
Manuel Guillermo Zeña
Ferreñafe-Perú

miércoles, 8 de junio de 2011

Un amigo Especial

              Por Matilde Mesones Montaño*
Hoy revelaré un secreto
celosamente guardado
en un rincón detenido
de mi juventud.
Mis púberes fantasías
engendraron un animalillo alado
blanco como la piel de Leda
con un pulido y único cuerno:
un unicornio alado
esos que la mitología
se encargó de eternizar
en mitos y leyendas.

Mi amigo fue creciendo
perpendicularmente
a mi medrosa humanidad;
me acompañaba por las noches
a explorar las estrellas
tratando de encontrar
una respuesta
 a mi vaivente sino.

Sus ojos redondos  acaramelados
revelaban un cariño casi fraternal;
me escuchaba atentamente
cuando refugiada en mi habitación
solía hablarle de mis proyectos
angustias y devaneos;
acariciaba sus crines sedosas
intentando entender su silencio
más humano que yo misma.

Sólo yo podía verle y sentirle;
permanecía agazapado
en una orilla de mi mente
y aparecía por las noches
escapando por la puerta de mis sueños
sorteando  la vigilancia de Morfeo.
Cuando  las febriles melodías del amor
llamaron a mi puerta
él , mi querido amigo
era mi consejero
si acaso me sentía triste
me llevaba en su fino lomo
a recorrer las alturas infinitas
hasta  la cima del mundo
respirando la fragancia del Cielo.

No sé en cuál de los viajes etéreos
perdí el equipaje de mis sueños
mudé mi traje de aterciopelada inocencia
y eché a recorrer el mundo
estrenando mi imberbe madurez.
Me olvidé de él , mi querido amigo
de nuestros juegos y tertulias
de los momentos felices
arrullando las luciérnagas.
Lo dejé abandonado
en el último vagón
del tren de mis recuerdos
por ir tras el  vertiginoso vuelo
de lo desconocido
sin voltear a mirar
la luz de sus pupilas
encendidas de llanto.

Perdóname amigo,
por lo ingrata que fui
no sólo por alejarte de mi lado
sino por no haberte compartido
con otros ilusos como yo
que hubieran gozado de tu hechizo.
Te dejé morir con mi indiferencia.
Tan  frágil y susceptible
no soportaste la soledad
y tu cuerpo lentamente  expiró;
presiento que tu alma
se eternizó en una estrella,
en esa estrella
que en estos momentos contemplo
extática  y melancólica.
Adiós, querido amigo,
Acaso , algún día me perdones
y regreses a buscarme
Te aseguro que esta vez no te fallaré.
No tardes mucho,
mi mortal humanidad
no puede darse el lujo de la eternidad…
*Presidenta de la Asociación
de Poetas de Ferreñafe

martes, 7 de junio de 2011

Urdida y Secreta Adhesión

He estado tras tu paso y esencias cada día, Poesía.
He calculado cada tiempo el tiempo de tu distancia.
No he escatimado sueño ni caminos por tu reencuentro
y ni un instante no he dado tregua a tu busca e invocación.
He salvado puentes y me he extraviado en las ciudades,
rondado parques y me he enrevesado entre las pérgolas,
recorrido playas y me he perdido entre las dunas,
cruzado vías y me he errado por tantos cruces.
¿Dónde te escondes de mi entusiasmo por tus formas?
¿Dónde te encubres de mi fervor por tus nociones?
¿Dónde te ocultas de mi pasión por tus acentos?
¿Dónde te velas de mi exaltación por tus querencias?
He llamado tu nombre y presencia desde las montañas.
He citado tu imagen y asombro entre los bosques.
He aclamado tus voces y colores a las borrascas.
He emplazado tu germen y señales en los océanos.
Y no hay amanecer que no te haya inquirido a los rocíos,
ni tarde que no te haya indagado a los crepúsculos,
ni noche que no te haya rezado desde mi camastro.
He estado esperándote al lado de mi puerta,
alentándote junto a mi ventana, induciéndote en mi pasillo,
incitándote sobre mi lecho, delirándote en mis vigilias.
No demores, no difieras, no aplaces, no rezagues, Poesía.
Llegado es el Otoño y tiempo de volver a soñar:
los atardeceres desde el muelle, la brisa tibia de mayo,
la luna lúcida, nuestra urdida y secreta adhesión.
                          Por William Smith
Ferreñafe, mayo de 2011